betty-vida-ficcion
Ficción: Invención, creación de la imaginación.
Thursday, May 14, 2009
Thursday, July 03, 2008
Desarmada

Y saltando de sueño en sueño fui soltando mis esperanzas
sólo para entender de una manera tardía que en el momento actual
me encuentro desarmada, sin espada, armadura, ni escudo, enfrentándome contra el más imponente enemigo que me ataca sin clemencia obviando mi situación y entre su espada de fuego y la pared del destino, me hiere, me traspasa, dejándome sin aliento con el alma colgando de aquella espada, que resplandece de orgullo mostrando como un trofeo al cielo lo que quedaba de mi.
Monday, June 02, 2008
Mi cabeza sin ideas

Decidida a terminar de escribir el último cuento que faltaba para finalizar mi libro, fui en busca de la inspiración. Como era costumbre, siempre cerraba mis ojos y empezaba a hilar historias en mi cabeza. En aquel momento algo extraño ocurrió, al cerrar mis ojos mi mente permanecía en blanco. Era imposible lo que me estaba ocurriendo, no había nada en mi cabeza.
Estaba aterrada. Sin mis ideas mi vida estaría destruída, incompleta. Sería como un lapicero sin mano, una cabeza sin cerebro o un cascarón vacio, faltaría lo que da vida a mi mundo… mis historias.
Intenté recordar todo lo ocurrido en el transcurso del día para lograr entender el origen de aquella tragedia e inmediatamente recordé algo que había ocurrido horas antes: Estaba escribiendo unas ideas, me puse de pie para dar una vuelta y refrescarme. Me coloqué el sombrero que había comprado en la mañana y salí de la casa. Regresé y me quité el sombrero, ¡eso era!, el sombrero era la causa del problema. En ese rato que me lo puse seguro absorvió todas mis ideas.
Corrí hasta donde lo había dejado y no estaba allí. ¿Dónde estaba?, ¿quién lo había tomado?, de inmediato llegó a mi mente el rostro de mi hermana. Ella era la única persona que había estado en casa hoy. Rapidamente salí, crucé la calle, corrí desesperadamente hasta la tienda donde trabajaba mi hermana, me paré en el frente y vi seis sombreros iguales al mio en la vitrina. Como no quería perder mis ideas para siempre y quedarme con la mente en blanco decidí entrar. Busqué a mi hermana. No la vi. Supuse que uno de los sombreros que estaban allí era el mio, entonces comencé a probarmelos uno a uno. El primero… nada, el segundo… nada y así hasta llegar al sexto, que tampoco era el mio. ¡Era imposible!, ninguno era el mio, estaba acabada. En aquel momento vi salir a mi hermana de los vestidores y a su lado había una señora con un sombrero igual al mio. Corrí desesperadamente hasta llegar. Extendí mis manos y le quité el sombrero. Lo coloqué en mi cabeza. Cerré los ojos para probar y… si, definitivamente era el mio. Pedí excusas a la señora y salí corriendo de allí con el sombrero en la cabeza, tratando de recuperar el tiempo perdido.
Wednesday, April 02, 2008
Las cenizas perdidas en el mar
Ella creía firmemente en que todo lo que se escribe en papel perdura para siempre e hizo de esto una teoria. Por ello decidió escribir todo lo que sentía por su amado en cientos de páginas tratando de explicar lo inexplicable y describir lo indescriptible… amor imposible.Amontonó todas aquellas páginas con la idea macabra de invertir su teoría y lograr exocisar sus sentimientos. Con los ojos bien abiertos vió convertirse en cenizas aquellas páginas después de haberlas rociado con lágrimas y gasolina. Recogió las cenizas en una cajita de madera. La llevó hasta la playa y desde la orilla la vió desaparecer entre la arena y la espuma.
Desde aquel día se olvidó de su doloroso amor, sólo sentía cosquilleo en el estómago y un sentimiento inexplicable cuando estaba a orillas de una playa y veía reflejarse el rostro de un hombre en el agua cristalina.
Friday, February 29, 2008
El poder de imaginar

Hoy, mientras descansaba en el banco del parque, vi como un hombre alado descendía desde las alturas. Se acercó a mi y yo le sonreí. Frotó dos veces sus alas e hizo salir de ellas otro par. Las colocó en mi espalda. Me tomó de las manos y volamos por todo lo alto. Atravesamos las nubes y jugamos con ellas. Descendimos deslizándonos sobre un arcoiris y bajamos sin mas. Me fue soltando lentamente las manos mientras se alejaba y yo al mismo tiempo abría muy despacio los ojos, pensando en lo maravilloso que es imaginar.
Monday, January 28, 2008
En el mar de la duda
Aquella noche me sumergí de cabeza en el mar de la duda y nadé y nadé buscando su razón de ser en las pofundidades. Mientras nadaba descubría algo nuevo en cada brazada. Cuando toqué fondo, mi cuerpo lleno de razones comenzó a subir a la superficie. Llegué. Saqué la cabeza, respiré profundamente, llené mis pulmones de verdad y mi boca de razón: La duda es un mostruo despiadado, espeluznante, nos carcome los huesos de la conciencia. Para destruirla sólo hay que encender las luces del alma, verle a los ojos y con la espada de la seguridad quebrar su cuerpo en mil pedazos y mandarlos a volar al infierno del olvido.
Tuesday, October 30, 2007
... y volvió a ser de piedra
Con entusiasmo caminaba por la grandiosa ciudad de piedra. Aquella, poseedora de inmensas estatuas sin vida ni sentimientos, pero con una indiscutible capacidad para deslumbrar.Había escuchado que existía una estatua en el centro de la ciudad que era la más grande y espectacular de todas. Llegué hasta donde estaba. La observé desde los pies hacia arriba, hasta llegar a los ojos, los cuales miré por unos instantes. Vi como en ellos se encendió un brillo peculiar, mientras todo su cuerpo de piedra fue cobrando vida. Yo, inmóvil, sólo podía contemplar aquel increible espectáculo.
Cuando su cuerpo ya era como el de un humano, se acercó a mi y me besó. Fue un beso cálido y tierno con el cual ganó mi confianza. Caminamos mientras me contaba cómo era la vida de una estatua de piedra. Me habló de la frialdad, de vivir sin sentimiento alguno. Sentí lástima por él. Me abracé a su pecho sólo para descubrir que su corazón no emitía ningún sonido. ¡No se escuchaban latidos!
Al darme cuenta del engaño, decidí dejarlo continuar su teatro y descubrir sus verdaderas intenciones.
Seguimos caminando mientras continuaban las historias sobre su amarga vida de piedra. De pronto me abrazó y sin darse cuenta de mis sospechas, sacó una daga. yo, como estaba en alerta, tuve tiempo de quitársela y sin pensar en lo que ocurriría, razgué su pecho. ¡Fue increible lo que vi!, ¡era un disfraz! una copia barata de piel humana, la cuál se desparramó en el suelo dejando al descubierto su cuerpo de piedra. Intentó decirme que todo lo había hecho por conseguir ser un verdadero humano, algo que sólo podía lograr derramando sangre humana. Tomé la palabra y le grité: ¡vuelve a ser de piedra!
... y en ese momento su cuerpo fue perdiendo poco a poco el movimiento que le quedaba, mientras yo, a su vez, perdía la poca fe que tenía.


